Nadie contesta de noche ni el fin de semana
Un cliente escribe a las 11 de la noche o un domingo, y tu WhatsApp queda en visto hasta el lunes. Para entonces, ya cotizó con otro.
El cliente que te escribe de madrugada no espera: le escribe a otro
Tu WhatsApp no para de sonar, y tú no alcanzas a responder todo: menos de noche, el fin de semana o cuando estás atendiendo a alguien más. Mientras se te acumulan los mensajes, la persona que preguntó por tu servicio no espera: le escribe al siguiente que sí le contesta. Un chatbot de WhatsApp responde al segundo, a cualquier hora, y te avisa cuando el cliente ya está listo para que tomes tú la conversación.
Revisa tu WhatsApp Business ahora mismo y cuenta cuántos mensajes de las últimas 48 horas siguen sin respuesta. Esto es lo que suele estar pasando:
Un cliente escribe a las 11 de la noche o un domingo, y tu WhatsApp queda en visto hasta el lunes. Para entonces, ya cotizó con otro.
Precio, horario, si hay stock, si hacen despacho: las mismas preguntas, una y otra vez. Cada una es un mensaje que alguien de tu equipo dejó de hacer otra cosa para responder.
Entre que ves el mensaje y contestas pasan minutos, a veces horas. En ese rato, la persona ya le escribió a alguien que respondió al toque.
Sin nada detrás de tu WhatsApp, no hay forma de saber cuántas conversaciones se perdieron ni cuánta venta quedó ahí, sin cerrar.
No es un menú de botones aburrido ni una grabación repetida. Esto es lo que dejamos funcionando en tu WhatsApp:
Configurado con las preguntas que de verdad te hacen tus clientes —horario, precio, ubicación, disponibilidad— para que las conteste apenas llegan: de noche, fin de semana o feriado.
El chatbot conversa en tu tono y responde con lo que tú de verdad ofreces, no con frases armadas para cualquier empresa.
Cuando el cliente ya está listo para comprar o el caso se sale de lo simple, el chatbot avisa y te entrega la conversación completa: la persona no tiene que repetir nada.
Dejamos la medición funcionando desde el día uno: cuánta gente escribió, qué preguntó y cuántas terminaron en un contacto real.
Un chatbot responde: contesta preguntas, ordena la conversación y te avisa cuándo intervenir. Un agente de IA va un paso más allá y ejecuta: agenda la hora, arma la cotización, actualiza tu propio sistema, sin que nadie de tu equipo tenga que hacerlo a mano.
Si hoy tu problema es que no alcanzas a responder, el chatbot es tu punto de partida y resuelve exactamente eso. Si además quieres que la conversación termine en una acción resuelta —no solo en una respuesta— conversemos sobre un agente de IA hecho a la medida de tus procesos.
Ver automatización de procesos →Miramos qué te preguntan hoy tus clientes por WhatsApp y en qué momento se te empiezan a perder. Sin compromiso.
No todo se automatiza: elegimos contigo qué preguntas contesta el chatbot y en qué punto exacto tiene que pasarte la conversación.
Precios, horarios, servicios, tono de tu marca: el chatbot habla con los datos de tu negocio, no con un molde genérico.
Conversamos con él como lo haría un cliente real y ajustamos lo que no calza, antes de que quede al aire.
Tu chatbot sale a producción con la medición funcionando: sabrás cuántas conversaciones entraron y cómo terminaron.
Un chatbot de WhatsApp responde los mensajes de tus clientes al instante, a cualquier hora del día: contesta las preguntas repetidas (horario, precio, disponibilidad), junta los datos del cliente y te entrega la conversación lista cuando el caso lo necesita. No reemplaza a tu equipo: le saca de encima el trabajo repetitivo.
No publicamos un precio único porque depende de cuántas preguntas y flujos tenga que cubrir tu chatbot: no es lo mismo responder cinco preguntas frecuentes que calificar leads y agendar horas. Escríbenos, te contamos qué necesitarías y te cotizamos según tu caso, sin compromiso.
El chatbot responde: contesta preguntas y ordena la conversación. El agente de IA además ejecuta acciones —agenda, cotiza, actualiza tu sistema— sin que nadie tenga que hacerlo a mano. La mayoría de los negocios parte con un chatbot y da el salto a un agente cuando ya tiene claro qué acciones quiere automatizar.
No. Le saca de encima el trabajo repetitivo —las preguntas que se repiten todos los días— para que tu equipo dedique el tiempo a lo que de verdad necesita una persona: negociar, resolver un problema puntual, cerrar una venta grande.
Se conecta a tu WhatsApp de negocio. El detalle exacto de cómo lo conectamos depende de cómo tengas configurado tu número hoy, y te lo explicamos en la conversación inicial, antes de cotizarte nada.
Depende de cuántas preguntas y flujos tenga que cubrir. Te damos el plazo exacto por escrito en tu propuesta, antes de que apruebes nada.
Si a diario se te repiten las mismas preguntas por WhatsApp, sí: es justo el escenario donde más se nota. Si tus consultas son pocas y siempre distintas entre sí, probablemente no sea tu prioridad ahora, y te lo decimos derecho antes de cobrarte.
Si quieres entrar en detalle antes de escribirnos, acá está todo. Abre lo que te interese.
Todo chatbot de WhatsApp que armamos incluye:
Lo que no esté en tu propuesta no está incluido; si lo necesitas después, se cotiza aparte y lo apruebas antes.
Da lo mismo cómo lo busques: chatbot whatsapp, whatsapp bot o chat robot whatsapp apuntan a lo mismo, un sistema que responde en tu WhatsApp sin que una persona esté detrás de cada mensaje. La diferencia real no está en el nombre: está en cómo está armado. Un bot genérico contesta con menús rígidos de botones ("1. Ventas, 2. Soporte"); un chatbot bien hecho entiende lo que el cliente escribe en lenguaje natural y responde como si fuera una persona leyendo el mensaje.
Cuando alguien busca algo como "chat gpt whatsapp" lo que en el fondo quiere es esto: un chatbot que entienda lo que el cliente escribe de forma natural, no solo que reconozca palabras exactas o números de menú. Eso es lo que aporta la inteligencia artificial generativa dentro de un chatbot moderno: interpreta la pregunta aunque venga mal escrita o dicha distinto a como la programaste, y responde en consecuencia.
No es magia ni reemplaza el trabajo de configurarlo bien: sigue necesitando que le enseñes con qué información de tu negocio tiene que responder. La diferencia es que conversa mejor, no que piensa solo.
Trabajamos con empresas de todo el país de forma remota: las reuniones son por videollamada y el chatbot funciona igual en Santiago, Concepción o cualquier otra comuna, porque WhatsApp funciona igual en todas partes. Como es un servicio nuevo dentro de Rómpela, todavía no tenemos casos de chatbot que mostrarte —sí tenemos 5 años y más de 100 proyectos entregados en diseño web, SEO y publicidad, y aplicamos la misma forma de trabajar.
El chatbot resuelve el problema de no alcanzar a responder. El agente de IA resuelve uno distinto y más grande: que además de responder, algo ejecute la acción que sigue. Agendar una hora, armar una cotización, actualizar un pedido en tu sistema.
La mayoría de los negocios parte por el chatbot porque el problema más urgente es la respuesta. El salto al agente de IA tiene sentido cuando ya tienes claro qué acciones repetitivas quieres sacarte de encima, no antes. Si es tu caso, revisa automatización de procesos.
Si lo que necesitas no es solo un chatbot sino un sistema propio conectado a tu operación —una plataforma, una app, algo hecho a la medida de tu negocio— esa conversación es distinta y la resolvemos en software a medida. El chatbot de WhatsApp es la puerta de entrada más rápida y de menor costo a la línea de desarrollo e IA de Rómpela; no es la única.
No te vamos a garantizar el primer lugar en Google: nadie serio puede prometerte eso. Lo que sí garantizamos es cómo trabajamos contigo.
Tu dominio, tu hosting, tu tienda y tus cuentas de Google y Meta son tuyos desde el día uno. Si te vas, te llevas todo sin pedirle permiso a nadie.
Si algo que te entregamos falla por causa nuestra, lo reparamos sin costo durante los primeros 90 días. Después, lo que se rompe solo —un plugin que se actualiza, un hackeo, un cambio de la plataforma— lo vemos con mantención o se cotiza. Los cambios que pidas se cotizan antes.
Lo que firmas es lo que pagas. El trabajo extra lo apruebas antes de que exista: nunca te llega un cobro que no viste venir.
Sin permanencia ni multa. Avisas y se termina, con tus cosas en tu poder.
Cuéntanos cómo es hoy tu WhatsApp y qué preguntas se te repiten más. Te decimos qué se puede automatizar y qué no, sin compromiso y sin discurso de venta.