Si ese servidor muere, tu negocio para
Un disco que falla, un proveedor que cierra, una falla eléctrica. Si todo tu sistema vive en una sola máquina física, ese es el día en que dejas de facturar.
Para sistemas que no pueden darse el lujo de caerse
Tu sistema vive en un servidor que se cae de vez en cuando, que nadie en tu empresa sabe administrar de verdad, o por el que pagas un hosting caro que no escala cuando el negocio crece. El problema no es técnico: es que si ese servidor muere un día, tu negocio para, y no sabes si el respaldo que te prometieron alguna vez de verdad funciona.
Esto es lo que suele estar pasando cuando un sistema vive en un servidor propio sin cuidado:
Un disco que falla, un proveedor que cierra, una falla eléctrica. Si todo tu sistema vive en una sola máquina física, ese es el día en que dejas de facturar.
Lo dejó configurado alguien que ya no trabaja contigo, o un proveedor que contesta tarde. Cuando algo falla, dependes de que esa persona conteste el teléfono.
Cada vez que crece el tráfico o el negocio, hay que comprar más servidor a mano. Y cuando baja, sigues pagando la misma cuenta fija.
Alguien te dijo una vez que "sí, hay respaldo". Nadie lo ha probado restaurando de verdad, así que no lo sabes hasta el día que lo necesitas.
Migrar no es solo "mover el servidor": es dejar tu sistema armado para que una falla no se convierta en una caída total.
Movemos lo que ya tienes funcionando —sitio, sistema interno, base de datos— a la nube, sin que tus clientes noten el cambio.
No es "subir el mismo servidor a internet": diseñamos cómo se reparten las partes de tu sistema para que si una falla, las demás sigan funcionando.
Copias automáticas y periódicas, y probamos que se puedan restaurar. Un respaldo que nunca se probó no es un respaldo, es una promesa.
Alguien —o algo— vigilando que todo siga arriba, con aviso automático apenas algo se comporta raro, antes de que se transforme en una caída.
Construimos la arquitectura sobre Amazon Web Services (AWS), la plataforma de nube más usada y más probada del mundo. No es la única que existe, pero es la que nos permite armar sistemas que reparten el riesgo —respaldos, redes, cómputo— en vez de dejarlo todo concentrado en una sola máquina, con el nivel de estabilidad que un negocio necesita para no volver a depender de un solo punto de falla.
La cuenta de AWS queda a tu nombre desde el primer día, no a nombre de Rómpela: es tu infraestructura, tú decides quién la administra después.
¿Todavía no tienes el sistema, y lo que necesitas es construirlo desde cero? Eso lo vemos en desarrollo de software a medida. Si lo que necesitas es que cuidemos mes a mes un sitio web o tienda ya funcionando, eso es mantención web.
Miramos tu servidor actual, cómo está armado y qué tan grave sería que fallara. Sin compromiso, y en tu idioma, no en el técnico.
Si tu caso no lo justifica todavía, te lo decimos derecho. No vendemos una migración que no necesitas.
Definimos cómo queda armado en AWS, con qué respaldos y qué monitoreo, antes de tocar nada de lo que ya funciona.
El cambio se hace por partes y se valida en cada paso. Tu sistema sigue funcionando mientras trabajamos.
Una vez arriba, seguimos viendo que todo funcione y que los respaldos se sigan probando.
Conviene cuando tu servidor actual es un punto único de falla: nadie sabe administrarlo, no tienes respaldo probado, o el costo de hosting ya no compensa lo que da. No conviene si tu sistema funciona bien, tiene bajo tráfico y ya tienes respaldos confirmados: ahí migrar es gasto sin beneficio real, y te lo decimos así de frente.
Antes de mover nada, sacamos una copia completa de tu sistema actual. Migramos por partes y validamos cada una antes de seguir, así que si algo no cuadra, hay un punto de retorno y tus datos originales siguen intactos hasta confirmar que todo funciona.
Depende de qué tan complejo sea tu sistema actual: un sitio o sistema simple puede migrarse en días; un sistema con varias partes conectadas toma semanas. El plazo exacto te lo damos después de revisar tu caso, no antes.
No necesariamente. Puedes dejarnos el monitoreo a nosotros, o dejar todo documentado y a tu nombre para que lo administre quien tú decidas. Es tu infraestructura, tú eliges quién la opera.
Sirve para ambos: tiendas, sistemas internos de gestión, aplicaciones a medida o cualquier sistema que hoy dependa de un servidor propio. Si vendes en Shopify, tu tienda ya vive en la nube de Shopify y esto no aplica; esto es para lo que tienes fuera de una plataforma así.
Tu cuenta de AWS queda a tu nombre desde el día uno, no a nombre nuestro. Si un día quieres administrarla tú o llevarte el proyecto a otro proveedor, te llevas todo: la arquitectura queda documentada para que cualquiera pueda seguir operándola.
Si quieres entrar en detalle antes de escribirnos, acá está todo. Abre lo que te interese.
Migrar un servidor a la nube no es "copiar y pegar" un servidor físico dentro de internet. Implica separar las partes de tu sistema —la aplicación, la base de datos, los archivos— para que cada una pueda fallar sin tumbar a las demás, y automatizar lo que hoy alguien hace a mano: respaldos, reinicios, escalar recursos cuando hay más tráfico.
El resultado práctico: menos dependencia de que "esa persona" esté disponible cuando algo falla, y una cuenta que crece o baja según lo que realmente usas, no según lo que compraste una vez.
No todo sistema necesita migrar. Si tu servidor actual funciona bien, tiene bajo tráfico, no depende de una sola persona para administrarse y ya tienes respaldos probados, migrar puede ser gasto sin beneficio real. También hay sistemas muy antiguos que conviene rehacer antes de migrar, porque migrar tal cual solo traslada el problema de lugar.
Te lo decimos así de frente en la primera revisión: si tu caso no lo justifica, preferimos decírtelo a venderte un proyecto que no necesitas.
Tres preguntas que puedes responderte hoy mismo:
No te vamos a garantizar el primer lugar en Google: nadie serio puede prometerte eso. Lo que sí garantizamos es cómo trabajamos contigo.
Tu dominio, tu hosting, tu tienda y tus cuentas de Google y Meta son tuyos desde el día uno. Si te vas, te llevas todo sin pedirle permiso a nadie.
Si algo que te entregamos falla por causa nuestra, lo reparamos sin costo durante los primeros 90 días. Después, lo que se rompe solo —un plugin que se actualiza, un hackeo, un cambio de la plataforma— lo vemos con mantención o se cotiza. Los cambios que pidas se cotizan antes.
Lo que firmas es lo que pagas. El trabajo extra lo apruebas antes de que exista: nunca te llega un cobro que no viste venir.
Sin permanencia ni multa. Avisas y se termina, con tus cosas en tu poder.
Miramos tu servidor actual y te decimos, sin vueltas, si migrar te conviene ahora o todavía no. Si no te conviene, te lo decimos igual.