Una reseña mala arriba de todo
Un cliente se enojó, escribió en caliente y esa estrella quedó pegada. Da igual que tengas cien clientes felices: los otros noventa y nueve nunca escribieron nada. Se arregla desde el otro lado, sumando lo que falta.
Te buscaste en Google, viste lo que salió y se te apretó el estómago.
Una reseña de una estrella, un reclamo o algo viejo que ya no te representa. Eso es lo que ve tu próximo cliente antes de llamarte. De Google no se borra, y quien te prometa lo contrario te está mintiendo. Lo que sí se puede: empujarlo hacia abajo, con cosas tuyas que hoy no existen.
Búscate como te busca un desconocido: tu nombre, tu marca, tu comuna. Lo que aparece en esa primera pantalla decide si te llaman o siguen de largo. Estos son los tres casos que más nos llegan.
Un cliente se enojó, escribió en caliente y esa estrella quedó pegada. Da igual que tengas cien clientes felices: los otros noventa y nueve nunca escribieron nada. Se arregla desde el otro lado, sumando lo que falta.
Un problema de hace cinco años, una empresa anterior, una nota escrita con la mitad de la historia. Sigue apareciendo primero porque no hay nada más reciente que le gane. Nada más reciente tuyo.
Alguien contó su versión en redes o en un sitio de reclamos y se compartió. Lo que empeora esto casi siempre es la respuesta: contestar enojado, o no contestar nunca. Las dos cosas se pueden hacer mejor.
Nadie puede prometerte que un resultado desaparezca. Lo que sí se puede es que deje de ser lo primero, y que lo que se vea arriba lo controles tú. Esto es lo que hacemos, en este orden.
Revisamos la primera página de resultados de tu nombre, de tu marca y de sus variantes. Te decimos qué es tuyo, qué es de terceros y qué se puede mover. Con pantallazos, para poder comparar después.
Google muestra diez resultados. Si ocho son tuyos y están bien hechos, el que te molesta baja solo. Escribimos y publicamos las páginas que faltan para que eso pase.
Ver cómo posicionamos →Tu sitio con datos viejos, un perfil sin foto, una página que carga mal. Eso también aparece cuando te buscan, y es lo más rápido de arreglar.
Ver diseño de páginas web →Redactamos las respuestas para las reseñas y los comentarios difíciles, en tu tono. Tú aprietas enviar: nadie conoce a tu cliente mejor que tú, y una respuesta calmada convence más que la reseña original.
Dejamos armada la forma de pedirlas después de cada trabajo, sin ser pesados. Compradas no hacemos nunca: se notan y te pueden costar la ficha completa. Es lento, y es lo único que aguanta.
Cada mes revisamos qué cambió al buscarte y te lo mandamos. Un problema visto la primera semana se maneja; visto a los seis meses, ya lo leyeron todos.
¿Y si además quieres que te encuentren cuando buscan tu servicio, no tu nombre? Eso es otro trabajo y tiene su propia página: agencia SEO en Chile. Muchas veces conviene hacer las dos, y te lo decimos en el diagnóstico.
Este rubro está lleno de gente que promete lo imposible y cobra por adelantado. Preferimos perder la venta acá que en el mes dos.
Vemos juntos qué sale hoy cuando alguien te busca, y te decimos qué se puede mover y qué no.
Qué se publica, en qué orden y qué esperar de cada cosa. Con lo que no vamos a poder hacer también por escrito, para que no haya sorpresas.
Escribimos, publicamos y ordenamos lo que ya tienes. Tú apruebas; el trabajo lo hacemos nosotros.
Misma búsqueda, mismo pantallazo, comparado con el del mes pasado. Así se ve si esto está sirviendo o no.
Depende de dos cosas: qué hay publicado sobre ti y cuánto tienes hoy a tu favor. Quien ya tiene sitio propio y perfiles ordenados parte con medio camino andado. Quien solo tiene un Instagram parte de cero, y eso se nota en el trabajo.
Por eso no publicamos un precio de reputación online: preferimos no tener una cifra a tener una que no se pueda cumplir. En la primera reunión definimos qué entra y te llega el valor total por escrito, antes de partir.
Lo que sí te aseguramos: precio cerrado antes de empezar y sin contrato de permanencia.
Ver todos nuestros preciosCasi nunca, y es la primera verdad que te vamos a decir. Google no publicó esa página: solo la muestra. Borrarla puede el sitio que la publicó, o la plataforma si rompe sus reglas. Lo que sí funciona es empujarla hacia abajo con contenido tuyo, hasta que quede donde ya nadie mira.
Meses, y depende de qué hay publicado y de cuánto tienes hoy a tu favor. Lo que sí ves en la primera semana es el mapa completo: qué aparece, de quién es cada cosa y qué se puede mover. Si alguien te promete un cambio en dos semanas, te está vendiendo humo.
No hay un precio único, porque el trabajo se arma según lo que hay publicado sobre ti. En la primera reunión te decimos qué piezas entran y cuánto suman, por escrito y antes de partir.
No. Te dejamos escrito qué responder y en qué tono, y tú aprietas enviar. Responder bien exige conocer al cliente y estar disponible, y eso lo tienes tú, no nosotros. Lo decimos claro porque muchas agencias lo mezclan y después nadie contesta.
Sí, pidiéndoselas a tus clientes reales, con un sistema simple después de cada trabajo. Reseñas compradas no hacemos: se notan, y las plataformas bajan la ficha completa cuando las detectan. Es lento, y es lo único que aguanta el paso del tiempo.
Usa varias de las mismas herramientas, con otro objetivo. El SEO busca que te encuentren cuando alguien busca tu servicio; esto busca ordenar lo que aparece cuando alguien busca tu nombre. Muchas veces conviene hacer las dos, y te lo decimos en el diagnóstico.
Te lo vamos a decir de frente. Si el problema está en el servicio, ninguna agencia lo arregla desde afuera: se nota, y a los tres meses vuelve. En ese caso te decimos qué arreglar primero adentro, aunque signifique que empecemos más tarde.
No te vamos a garantizar el primer lugar en Google: nadie serio puede prometerte eso. Lo que sí garantizamos es cómo trabajamos contigo.
Tu dominio, tu hosting, tu tienda y tus cuentas de Google y Meta son tuyos desde el día uno. Si te vas, te llevas todo sin pedirle permiso a nadie.
Si algo que te entregamos falla por causa nuestra, lo reparamos sin costo durante los primeros 90 días. Después, lo que se rompe solo —un plugin que se actualiza, un hackeo, un cambio de la plataforma— lo vemos con mantención o se cotiza. Los cambios que pidas se cotizan antes.
Lo que firmas es lo que pagas. El trabajo extra lo apruebas antes de que exista: nunca te llega un cobro que no viste venir.
Sin permanencia ni multa. Avisas y se termina, con tus cosas en tu poder.
Hacemos la búsqueda contigo, miramos la primera página de resultados y te decimos qué se puede mover, qué no y por dónde partiríamos. Y si no hay nada que hacer, también te lo decimos.